Días 91-95: The Catlins, Dunedine Y el adiós a Fiordland

Pocas anécdotas cómicas y muchos animalillos salvajes en esta entrada.

Puesto que la parte más molona de los fiordos estaba inaccessible, a causa de desprendimientos y carreteras arrasadas por las lluvias de la semana pasada, decidimos “atacarlos” desde la retraguardia. Hicimos un par de caminatas y una salida en coche bastante provechosas.

Ya no hay selva tropical y el bosque es mucho mas relajante para la mirada. Alfombras de musgo lo cubren todo y hay árboles altos y esveltos de una sola especie. Hemos visto por fin como pinta un hut, un refugio de montaña, para los que hacen las caminatas de 2+ días. Tiene su fascinación: olor a leña,  telarañas y todo bastante pintoresco

En la subida con el coche (decorada, cada 10 minutos, por un comentario por parte de Anto sobre la animal potencia de su coche) llegamos hasta un fiordo.

Vimos las nubes desde arriba, desde dentro y desde abajo.

Llegados al fiordo nos han asaltado las sandfly. Son insectos muy pequeños que chupan la sangre de hombres y animales, rollo mosquitos. Antonio se ha refugiado en el habitaculo del coche y ha empezado a echar litros de repelente modo loco. Nube tóxica. Me lo ha echado hasta en los hojos y encima de Giosefina, la planta de albahaca que llevamos como mascota desde hace una semana.

De fiordland hemos ido diréctos a los Catlins, en la costa sur. Paisaje de colinas hasta donde alcanza la vista con praderas verdes y amarillas. Aquí hemos visto la más alta dendidad de ovejas jamás conocida. También hay vacas, venados y… llamas!

Las colinas acaban abrúptamente en acantilados o en bahías enormes. La fauna marina es impresionante.

En un solo día hemos visto albatros, leones marinos, focas, pinguinos y delfines. En la “Curio bay” hay un grupo de delfines residentes que se acercan a jugar con las olas, puedes hasta nadar con ellos. Se pueden ver grupos de tres o cuatro surfeando la espuma, casi en la orilla. Son delfines autóctonos, raza Hectors, sólo están en estos mares y son los más pequeños del mundo (y atrevidos y juguetones).

Otra cosa brutal ha sido el bosque petrificado. En las fotos es una mierda pero en directo es brutal. Hace 170 millones de años hubo una serie de erupciones volcánicas con las consecuentes inundaciones de agua, barro y cenizas que llegaron hasta la costa, dónde había un bosque tropical.

El silicio presente en el barro comenzó a impregnar la madera y muy rápidamente la convirtió en piedra. Se pueden apreciar las texturas de la madera, los tocones, los troncos tumbados y en algunos lugares también las hojas y helechos. Esta maravilla se extiende a lo largo de 25 km de la costa!

Es brutal asomarse a un acantilado y ver las focas criando y los leones marinos esplayados, retozando en la arena, a lo mejor mientras un albatros de dos metros vuela encima de tu cabeza.

Hemos llegado al punto más al sur de la isla sur. Es un poco una “turistada”, por el sentido que puede cobrar esto en NZ, pero ha suscitado mucho interés y estupor en mi familia. Esta razón me induce a incluirlo en el “cuento del día”.

 

 

 

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