Días 40-44: Koh Yao Yai, Nochevieja en Thailandia

El salto a Tailandia ha sido muy, muy agradecido! Nochevieja la pasamos en esta playa de Koh Yao Yai:

Incluso formamos un buen grupo con unos chicos italianos y polacos, parecíamos colegas desde hace tiempo. Casi todos trabajan en el mundo audiovisual, un par de ellos son actores también, cosa que le ha dado un punto excentrico a casi todas las conversaciones! La única que trabaja en otro sector es profe a Bangkok y hablaba por los codos, así que silencios incómodos no ha habido!

En la parte inicial de la playa hay unos garitos frecuentados casi exclusivamente por chinos, pijos y pijos chinos, pero luego la historia se vuelve Bob Marley. Conocimos a Niki, el dueño de un bareto y le pedimos si podríamos organizar la cena de nochevieja allí, rollo barbacoa de pollo y pescado. Resultó fantástico. Niki es un isleño regordete con una bonita sonrisa que le ilumina la cara a la cual le falta un incisivo frontal, cosa que le da una extraña expresión de pirata, y yo lo sé bien. Le vimos transportar la barbacoa en sidecar, el medio de transporte local más común aquí. Son sidecares homemade, pintan así:

Nos divertimos como enanos, todo el horizonde estaba lleno de fuegos artificiales (la zona de Phuket) y también los chinos sacaron la artillería pesada. Después nos bañamos y… había bioluminescencia!!!!! No era super fuerte pero al mover las manos y los pies se iluminaban millares de puntitos, una pasada. Han tenido que arrastrarme fuera del agua, no quería salir.

En la isla hay una única carretera que corre de norte a sur. Se pasa por el medio de la selva y por pueblines  con casas subidas encima de palafitas. Es todo muy tranquilo, agradable y bonito. Son todos musulmanes de los de verdad, con sus minaretes y sus chadores pero muy tolerantes hacia nosotros pecadores. Las playas de la isla son preciosas: arena blanca y selva que llega hasta la orilla. Incluso hay monos, muchos monos que viven en los árboles del final de la playa. No nos hemos acercado demasiado por “Prudenza”. La isla no es muy turística, incluso las playas mas famosas están “vacías”. El agua está algo turbia, sobretodo al este, debido a la desembocadura de los ríachuelos o a la presencia de las rías, pero también por esto hemos tenido la bioluminescencia, así que aceptamos lo turbio.

Hemos estado en una de estas rías, evidentemente el kayaking aquí no le interesa a nadie y hemos explorado los meandros a solas. Está lleno de manglares y monetes. Un ecosistema completamente nuevo para mi, estupendo. Al entrar en la parte final de los canales los árboles construían un techo de hojas sobre nuestras cabezas, mientras las raíces cerraban cada vez más el paso.

Hemos tardado un mundo en llegar a Ko Yao Yai pero ha merecido la pena!

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